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Elizabeth Taylor

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jueves, 1 de septiembre de 2011

Capítulo 52 // One more night //



Volví a la realidad me puse tensa y Michael lo notó.
- Ocurre algo? - preguntó desconcertado.
- No que va, sólo que...tengo que irme y David está esperándome.
- Ya, entiendo.- sonrió y suspiró entre dientes.
- Bueno...adiós.- me despedí perdiendo la mirada por el suelo.
- Esto no es un adiós.- sonrió mientras acariciaba mi rostro.- Dejemoslo en un hasta luego haha.
- Me parece bien.- reí y le di un abrazo.
- Te llamaré.
- Claro. Voy a por David.
Salí de la habitación y me dirigí la mía para coger las maletas e ir a la habitación de David.
- David!? Venga deja de maquillarte!- dije con tono burleta.
Abrió la puerta apoyándose en el marco y riendo intermitentemente con cara de pocos amigos.
- Me puedes dejar el pintalabios?- preguntó amable y soltó una carcajada.
- Oh! venga ya haha.- le di en el brazo un empujón.-Ya estás?
- Sí, vamos.- cerró y cogió mis maletas.
Bajamos a la entrada y allí estaba el conductor esperándonos.
Le saludamos y cordialmente cogió mis maletas y las puso en el maletero, subimos al coche.
- Qué bien volverás con tu familia.- sonrió.
- Sí, tengo muchas ganas de verles.- hubo un pequeño silencio.- Que es de Dina?
- Lo de siempre.- miró hacia el suelo.
Nunca hablaba de Dina, era extraño.
- Qué harás este tiempo?- pregunté para cortar aquel incómodo silencio.
- Echarte de menos.- sonrió.
- Haha, qué tonto estas. - le di un empujón leve.
- Estaré en el restaurante ayudando a Chels y ya sabes, cantando y eso.
- Está bien.- sonreí.
Llegamos a casa de Christina, llamamos a la puerta.
- ¡ Feliz Navidad ! - dijo enérgicamente dándonos un abrazo.
- Igualmente!
- Feliz Navidad chicos.- agregó Megan.
- Igualmente.- le dimos dos besos.
Pasamos al salón, habían echo una cena enorme! Tenía una pinta para chuparse los dedos.
Lo que más me impresionó aquella noche fue Megan, no estaba tan decaída cómo siempre la veia, un rostro lleno de luminosidad con aquella sonrisa tan bonita. 
Fue una de las mejores noche buenas que pasé, nunca me había alejado de mi familia en aquellas fechas, cantamos, reímos y estuvimos haciendo la broma. Una pena que todo lo bueno terminase yo debía irme al aeropuerto para volver a casa.
El mismo trayecto que cuando vine a América pero esta vez mucho más estresante y pesado. A pesar de que era de noche no podía conciliar el sueño y tampoco había mucho entretenimiento por la ventanilla.
Vaya duras 12 horas de avión! Llegue a las 13:00 horas al aeropuerto de Barajas.
Pero lo mejor...estaba por venir.






jueves, 16 de junio de 2011

Capítulo 51 // Come here rude boy //



Me cogí a su cuello y él a mi cintura mientras nos besábamos muy delicadamente. Michael bajó sus manos hasta llegar a mis piernas creándome una sensación electrificante por cada paso dónde pasaban.
- Ven.- susurró.
Cogió mis piernas haciendo que me rodeara a su cintura. Me llevó todo el camino, a trompicones, besos y sonrisas picaronas. No sabía dónde íbamos, por un momento pensé que no llevábamos rumbo.
Michael subió las escaleras.
- ¿Vas bien?- preguntó.
- Perfectamente.- le besé.
Llegamos hasta la puerta de su habitación.
- Un segundo.- me bajó y rebuscó en sus bolsillos la llave.
Estaba encantada con él, le miraba de arriba a abajo mordiéndome una uña nerviosamente. Al abrir la puerta entramos.
Me puse delante de el y lo cogí del cuello de la camisa haciendo que cayéramos en la cama.
Michael cogió mi rostro con sus enormes manos mientras acariciaba mi mejilla con el pulgar.
Pero todo aquello que parecía sacado de un sueño se truncó, llamaron a la puerta.
- Justo cuando no deberían molestar...- sonrió Michael y se levantó.
Llevaba toda la razón, por que ahora? Con el tiempo que hay...
- Interrumpo algo señoritos?- preguntó con tono burlón.
- Tranquilo luego seguiremos a lo nuestro.- contestó Michael riendo.
Se fue con Adam y yo me quedé en la cama sentada pensando en lo repulsivo que era Adam, cada vez era peor.
Estuve un tiempo allí envuelta en mis pensamientos.
Vaya! Tenía que arreglarme las maletas para ir a casa, se me pasó por completo.
Fui a mi habitación, Michael no estaba en el pasillo con Adam cómo yo creía. Empecé a sacar camisas, pantalones...casi todo lo que tenía en el armario. De repente oí que me enviaban un mensaje al móvil. Era de Christina.


"Hey Vecina! Ya está todo listo para esta noche,
Pasaros cuando queráis! "
xx

Perfecto, sólo falta avisar a David e ir a casa Christina. 
Fui a la habitación de David.
- David?
- Hola!- sonrió.- Cómo ha ido?
- Muy bien. Katherine es majísima, Joseph...bueno es un caso aparte haha.
- Qué bien.- rió.- Bueno aquí estoy que no sé que ponerme.
- Esta camisa me gusta.- cogí una camisa azul que tenía encima de la cama.
- Con estos vaqueros?- me enseñó unos de color oscuro.
- Perfecto. Voy yo a arreglarme.
- Claro. Ahora cuando termine pasaré.- sonrió.
Cerré la puerta y me fui otra vez a mi habitación. Cogí un jersey blanco que adoraba y unos pantalones negros.
Estuve emperifollándome un buen rato cara el espejo, una sombra apagó mi claredad y vi el reflejo de Michael en el cristal.
- Estas guapísima.- cruzó los brazos y se apoyó en el marco de la puerta.
- Gracias.- me sonrojé.
Vino hacia mí y me rodeó la cintura con sus brazos apoyando su cabeza en mi hombro.
- Te echaré demenos...- suspiré.
- Echaré demenos nuestras peleas de cojines...- rió levemente.
- Haha, claro.
Intentaba que se me hiciera más llevadero y lo conseguía. Cuando él hablaba para mí era cómo la máquina de la verdad, no podía discutirle porque sabia que todo lo que decía era verdad y bueno.
- Si quieres...podemos seguir con lo de antes.- me besó el cuello.
Mi mente se bloqueo por completo no podía pensar una contestación, sólo podía...retomar lo que antes dejamos.
jueves, 28 de abril de 2011

// Jackson's Family // Segunda Temporada*



Estaba muy nerviosa, tenía en mente demasiadas preocupaciones. ¿ Cómo me verían ?¿ Les caería bien ?...Infinidad de preguntas acechaban mi pensamiento y hacia imposible que me relajara, observé a Janet, estaba apoyada sobre la ventanilla. Michael estaba mirándola con una sonrisa en su rostro. Mientras yo me frotaba las manos nerviosamente y rodando mi pequeño anillo en el dedo.
- Mira como nieva.- señaló Janet por la ventana.
- Oh! Me encanta.- Michael fue a asomarse.
Me quedé mirando la nieve como caía por la ventana que tenía la parte trasera de la limusina. Michael se sentó a mi lado y me rodeó el cuello con su brazo acercándome a él.
- Ocurre algo?- preguntó, me abracé a él.
- Tienes que ir a Nueva York preciso?- pregunté con cara de niña buena.
- Tengo que presentar unas maquetas.- contestó frotándome el brazo.
- Ya.- sonreí disimuladamente.
- Esos dos meses que estés fuera yo también lo estaré, así me quito trabajo de encima.
- Ah, pues mucho mejor.- lo abracé.
- Claro. Cuando volvamos tendremos todo el tiempo del mundo.- me besó.
Se me hizo largo el trayecto, estaba bastante lejos la verdad.
Al fin llegamos a una casa de madera, de dos plantas, oscura y con muy pocas ventanas.
Tiré a levantarme para bajar pero Michael puso mi mano en mi pierna de modo para que me esperase.
Me asomé por la ventana y vi al conductor abrir la verja que daba a un pequeño jardín de la casa, luego vino y nos abrió la puerta.
Michael me pidió que pasase, bajamos los tres y vimos a una niña por la acera corriendo hacia nosotros.
- Michael!- exclamó la niña y Michael le contestó cogiéndola muy dulcemente.
Venían una mujer y un hombre, supuse que eran sus padres.
- Oh dios mío...- dijo la mujer cubriéndose la boca con las manos.
- Te quiero mucho Michael.- dijo aquella niña aferrándose a su cuello.
- Y yo a ti.- le contestó dándole un beso en la frente.
Estaba impresionada del efecto que causaba Michael en la calle. No sabría cómo describir esos momentos.
- No hagáis caso de la prensa ni de Vannesa.- dijo el hombre.
Michael se quedó callado, el conductor cogió rodeándonos a Janet y a mí y nos dijo que entrásemos en el patio.
Michael bajó la niña al suelo y se despidió. Lo esperé en la entrada para irme con él, me cogió de la mano y fuimos a la puerta principal dónde había una señora de piel oscura, pelo negro, corto y peinado, una sonrisa como la de Michael, eran idénticas.
- Hola.- saludó dulcemente y hizo ademán para que pasásemos.
Entré detrás de Michael pero la madre de me paró.
- Qué mona. Te llamas Miriam, verdad?- me dio un abrazo.
- Gracias, sí. Tú Katherine?
- Llámame Kathy.- sonrió.
Qué maja era, se le veía muy buena persona. No tanto como a Joseph, el padre.
Estaba sentado en un pequeño sillón de cuero marrón en el que apenas se inmutó en levantarse para saludarnos.
- Hola Joseph.- saludó Janet.
- Hola.- contestó con voz grave.
Me acerqué para presentarme.
- Soy Miriam.- le estreché la mano.- Encantada.
- Joseph Jackson. Igualmente.
Katherine nos llamó para comer. Hizo una especie de carne buenísima, cocinaba de maravilla.
- Habéis comido bien?- dijo levantándose.
- Sabes que sí mamá.- contestó Janet con una sonrisita.
- Estaba buenísimo Kathy.- me levanté para recoger los platos.
- Gracias cielo.
- Siéntate mamá ya los quitamos nosotros.- dijo Michael dándole un suave toque en el brazo.
Michael, Janet y yo recogimos los platos. Nos fuimos a dejarlos en la cocina, era bastante grande, de color crema, con una barra en su centro con unos cuantos taburetes, tenía muchos armarios de una madera clara como si fuera de arce decorada en los extremos con unas flores muy campestres, todo un lujo para la vista.
Dejamos los platos en el fregadero.
- Que cocina tan bonita.- contemplándola.
- Verdad? Mi madre tiene muy buen gusto.- se acercó cogiéndome de la cintura y acercándome a él.
Entró Janet con los últimos platos en mano, los dos nos giramos descaradamente.
- Tranquilos os dejo hacer..."manitas".- reía levemente mientras hacía el gesto entre comillas con sus dedos.
- Haha, no hacíamos manitas Janet.- contestó Michael sonrojado.
- Tranquilo, tranquilo...haré como que no vi nada.- rió.
- Eres mala Janet.- Michael puso sus manos en la cintura mientras la miraba con una sonrisa tímida.
Janet rió y se fue al comedor, Michael se quedo mirando cómo se iba.
- No tiene remedio...- dijo mientras negaba con la cabeza.
Me reí y lo abracé, nos fuimos al comedor. El comedor era también campestre, una pared blanca con unos muebles claros y decorados hasta arriba de fotografías, trofeos y detalles.
- Vannesa te acompaña verdad?- preguntó Joseph con aquella voz de cascarrabias.
- No lo sé. Antes he hablado con Janet y prefiero que me acompañe ella.
- Michael ella es la hija del productor.
Frunció el ceño dando a conocer aquella...mala uva, cómo a mi me gustaba llamarlo.
- Lo sé. Pero sabes que rompimos...- le cortó.
- Quieres seguir con la música? Pues deberás ir con ella.- me miró.
Me dejó perpleja aquel comentario. Dudaba en la relación, bueno más bien ya ex-relación de Michael y Vannesa, era por beneficio mutuo? O era amor de verdad?
- Su padre te tiene ahí por el contrato o si no sabes que ya no estarías ahí...- alzó las cejas y Michael asintió y miró al suelo.
Janet un tanto enojada.
Joseph le echó una mirada bastante asesina pero menos mal que apareció Kathy.
- Galletas?- nos ofreció.
- No te preocupes Joseph, yo lo acompañaré.- me guiñó un ojo.
- Vale.- contestó no muy convencido.
Vi como Michael suspiró entre dientes y miró a Janet intentando contener su preciosa sonrisa.
- Quieres?- preguntó Kathy ofreciéndome las galletas.
- Claro, gracias.
Kathy dejó el plato en una pequeña mesa y se sentó.
- Qué bonito ser veterinaria, está muy bien cuidar los animales.
- Sí.
- Mira, gracias a eso os habéis conocido.- sonrió.
- Bueno más bien gracias a Butterflyes.- añadió Michael.
- Haha, sí.
- Es una bonita historia para contársela a vuestros hijos.- dijo Kathy entre risas.
- Eh...sí.- me sonrojé al máximo.
- Oh! Qué mona.
Michael rió y me abrazó, menos mal que hizo eso necesitaba esconderme de alguna forma para que se me rebajarán los colores de cara.
- Te vas esta noche?- me preguntó Janet.
- Ah, sí. Estaré dos meses fuera.
- Que pena.- dijo entristecida.- Pero cuando volvamos quedaremos, eh.
- Claro que sí.- contesté entusiasmada.
- Me temo que será mejor que vayamos a casa.- añadió Michael.
- Ya queréis iros?- preguntó Kathy.
- Tengo que hacer la maleta y esta noche he quedado.- contesté.
- Oh! Claro. Qué tengas un buen viaje.- me abrazó.
- Muchas gracias Kathy, eres encantadora.
- Eres muy buena chica.- sonrió.
- Gracias por invitarnos a comer, encantada de conoceros.- me despedí.
Michael me cogió de la cintura y nos fuimos afuera, Janet se quedó allí. Me encantó haber comido en casa de los padres de Michael. Estaba nerviosa al principio pero son muy tratables, más Katherine qué Joseph. Él es muy frío, sólo parecía que expresara rabia y malicia, me temo que no le caía muy bien, para él sólo era una veterinaria.
Fue un pesado trayecto el de vuelta a casa, estaba lejos y yo ya estaba cansada.
Llegamos a Neverland.
- Baja.- Michael me ofreció su mano para bajar del coche.
- Gracias.
Michael se quedó mirándome, me miró de abajo a arriba mordiendo su labio inferior con esos dientes cómo perlas. Me puse un tanto nerviosa...¿Qué tramaría?
sábado, 9 de abril de 2011

Capítulo 50 // One and the Same //



La claredad de la mañana me hizo que despertara. Apreté los párpados fuertemente y me estiré todo lo que pude, me encogí rápidamente por qué pensé que Michael estaba al lado mío, pero vaya, me equivocaba.
Como siempre antes de levantarme me quedaba un rato mirando al techo y pensando, pero una pequeña nota encima de la mesita de Michael rompió mi mañanera rutina.

Siento no poder verte despertar a mi lado. Arréglate para mediodía.
Te quiero, Michael.

Me hubiera encantado verle dormido, pero me pregunté porqué me tendría que arreglar para mediodía? Siempre tan misterioso.
Eran las diez de la mañana, supuse que estaría por el rancho.
Bajé a hacerme el desayuno y en la barra de la cocina vi a David apoyado.
- Buenos días.- pase mi mano por su espalda.
- Hey, te ha comido el monstruo?- dijo riendo.
- Haha, he dormido con Michael...- levanté ligeramente las cejas.
- A saber...Haha.- insinuó.
- Mal pensado.- le di un pequeño empujón.- Has desayunado?
- Iba a hacérmelo ahora...pero me ha entrado sueño.- rió.
- Pero que vago, haha.- abrí el armario.- Un vaso de leche?
- Vale.
Hice los vasos de leche y estuvimos hablando allí apoyados en la barra, al rato entró Michael hablando por teléfono no muy convencido.
- Bueno...cuando te venga bien, sí. Adiós.- guardó su teléfono y suspiro.- Hola chicos.- sonrió.
- Hey Michael.- David se levantó.- Quería hablar contigo sobre...- se fueron alejando hacía el pasillo.
Yo me quedé allí removiendo con la cuchara el sorbo que me quedaba en la taza, mientras pensaba en qué ponerme para ir con Michael a sus misterios. Pero una voz femenina hizo que volviera a la realidad.
- ¿Michael? Oh, perdona...- sonrió y se fue por el pasillo.
Juraría que vi a la hermana de Michael, Janet. Era ella estaba segura, una piel chocolate, un pelo castaño oscuro corto y el mismo rostro que él.
Intenté salir del shock y fui hacía el pasillo por dónde ella se había ido.
- Buscas a Michael?- pregunté intentando reconocerla.
- Sí.- se giro y se quedo mirándome.- Eres su pareja, verdad? Mmm...¿Miriam?- asentí.
- ¿Janet?- sonreí nerviosamente.
- Así es.- me dio un abrazo.- Encantada.
- Igualmente.
Qué simpática, se parecía mucho a Michael tanto físicamente cómo forma de ser.
- Michael ha venido por aquí.- me siguió.
Supongo que fueron al salón y en efecto allí estaban hablando. Al llegar David se quedó con la misma cara que seguramente yo puse.
Michael se levantó y se puso a hablar con Janet.
- Pssst...- David me pidió que fuese.
- Dime.
- Es real?- preguntó levemente aún con cara de sorprendido.
- Sí.- sonreí.- Tranquilo...aún no me lo creo.
- Dios mío, qué guapa es...- dijo alucinado, le di varios golpecitos en el brazo insinuando.- Haha, más quisiera yo.- rió.
- Oye...Nos ha visto así.- reí.
- Llevamos unas pintas los dos con el pijama, haha.
Fui a cambiarme a mi habitación pero en el pasillo encontré sólo a Janet.
- Hola.- me saludó.- Gracias por decirme donde estaba mi hermano.
- De nada mujer.
- Me alegra que estés con mi hermano, eres muy agradable.- sonrió.
- Gracias.- agradecí sonrojada.
- Viene mucho Vanessa por aquí?
- Pues, creo que no...por que Michael lo dejó con ella...Por?
- Ah. Nada, nada.- contestó no muy convencida.- Tienes un momento?- asentí.
Me cogió de la muñeca y me llevó a la biblioteca, nos sentamos.
- Ocurre algo?- pregunté preocupada.
- Más o menos. Porque ella se irá seguramente a Nueva York con él.
- ¿Y eso?- pregunté confundida.
- Es su médico.
- ¿Cómo?
- Claro, Michael no te lo habrá dicho...- se tocó la cabeza nerviosamente.
- No, no me lo ha dicho.
- Qué bocazas soy...pero es que necesitas saberlo. Sabes que hará lo que sea por separaros.- dijo entristecida.
- Lo sé. Antes de ir con él ya me lo hacía.- crucé mis brazos malhumorada.
- ¿Sabes qué? Que esa arpía no se saldrá con la suya.- dijo mosqueada.
- Haremos lo que sea, haha.
- Ahí estamos.- rió.- Nos compinchamos.- me guiñó un ojo.
- Sí.- sonreí.- ¿Qué podemos hacer?
- Necesitamos un plan urgente. Así ella se va...- la interrumpí.
- Conoces a Adam, verdad? Él esta siempre con ella.
- Oh sí, otro más.- rió.- Y encima el bobo de mi hermanito le hace caso...
Estuvimos planeando que hacer para que Vanessa no fuera con Michael a Nueva York.
Hubieron planes de todo tipo algunos demasiado alocados, pero así estuvimos conociéndonos y echándonos unas buenas risas. Janet era muy simpática y divertida, me caía genial.
Dejamos los planes para más tarde porque Michael entró, fui a vestirme y quedé con Janet y él en la entrada para irnos.
Me puse una camisa blanca con unos vaqueros claros. Me reuní con ellos y subimos a un coche gris.
- ¿Dónde vamos?
- A casa mamá.- contestó Michael.
Perfecto, iba a conocer a los padres de Michael...










miércoles, 30 de marzo de 2011

Capítulo 49 // It Comes naturally //


Sin quitarle la vista a Michael veía su rostro ligeramente afligido. No me gustó nada porqué tras un montón de preguntas deducí la más lógica, y si no le gustaba el regalo? Sin duda la más lógica comparada en aquel momento.
- Oye si no te gusta sabes que lo puedo cambiar, no te preocupes.
- Si me encanta, de verdad.- sonrió y me pidió que se lo pusiera.
- Es poco, lo sé...
Él se giró y mientras yo estaba diciéndole siempre lo mismo.
- Te lo puedo cambiar por...lo que te guste.- se lo pasé y se giró hacia mi.- Que no me ...- interrumpió mi conversación repetitiva cogiendo con sus delicados y largos dedos mi barbilla.- eh...cuesta...nada.- sonreí.
Me puse muy nerviosa, lo tenía a menos de un palmo...ya lo creo! Se que había estado así con él y lo había besado pero cada vez era más y más especial.
Notaba que hasta mis piernas temblaban pero en ningún momento apartaba mi mirada de la suya, él se acercó y me dio un pequeño beso.
- Te quiero.- cogió mi rostro con sus manos mientras rozaba lentamente su nariz de duende con la mía.
No podía hablar estaba en shock total, siempre me pasaba lo mismo, nunca llegué a pensar estar así con un chico y menos con él. Notaba cada minúsculo trozo de su piel y su maquillaje con una textura delicada y fría.
Lo abracé aferrándome a su cintura y allí estuve apoyada en su hombro.
- Tendrás frío.- dijo mientras frotaba mi espalda.
- Tranquilo.
- Vamos a casa así descansamos, vale?- me dio un beso en el pelo.
- Vale.
Fuimos hasta la limusina la que nos llevó de vuelta a casa.
- Qué dolor de pies, haha.- dije al bajar de la limusina.
- No sé cómo podéis aguantar ahí arriba.- rió.
- Uf, ni yo. Con lo cómoda que iba con mis zapas.- Michael soltó una carcajada.
- Nada comparado, eh.- sacó las llaves de su bolsillo.
- Que va.- me sonrojé.
- Haha, algo que nunca se me olvidará.
- Oh! venga no seas malo.- reí.
- Tendré que cometer otro fallo para que se te olvide?- puse mis brazos en la cintura mientras lo miraba enojada.
- Haha, claro. Pero debe ser peor que el de las zapas.- me guiñó el ojo.
- Qué malo eres.- solté una carcajada.
- Voy a hacer una llamada.- me tocó el brazo y se fue hacia el salón.
Me quité los tacones, ya no podía más con ellos. Subí las escaleras hacía mi habitación para cambiarme y en el pasillo me encontré a David.
- David!- fui corriendo hacia él.
- Mi loca preferida! Haha .- me abrazó fuertemente.- ¿ Cómo lo has pasado?
- Muy bien.
- Qué bien.- sonrió.- Ven necesito hablar contigo.- cogió de mi brazo.
- Vale.- lo seguí hasta su habitación.
Entró y cerró la puerta, me senté en el borde de la cama, él vino y se sentó como un indio delante mía.
- Es sobre Adam y Vanessa.
- Pff...A saber.- puse cara enojada.
- Antes he estado en el establo con los caballos y he oído a Adam hablar por teléfono con ella.- asentí para que prosiguiera.- Hablaban del viaje de Mike hacia Nueva York...no sé que tramarán esos dos demonios.
- Nada bueno.- hice una mueca de desprecio.
- Ya...He oído algo cómo " luego nos vemos" y desde ahí no he oído nada más.- desvió la mirada hacía el suelo.- Oh!, dónde lo habré dejado?- se levantó y se puso a buscar en el bolsillo de su chaqueta.
Lo miraba confundida porqué no sabía que buscaba. Sacó unos papeles del bolsillo y me los dio.
- Ten son los billetes del avión.
- Oh, vaya gracias.- los cogí.
- ¿Cuándo te vas?¿ El domingo?
- Sí. Te vas con Chels estas Navidades?
- Mmm...no. Ella está trabajando.
- Ah...
Sé que Chels trabaja en el restaurante pero, hasta el día de Navidad? No lo entendía muy bien...bueno cada uno.
- Mañana me voy a cenar con Christina y Megan. Las conoces no?
- Claro. Tus vecinas.- sonrió.
- Vente y celebramos la Noche Buena.
- Es que...- se sonrojó.- Me da vergüenza.
- Haha, que va hombre.
- Esta bien.- sonrió.- Bueno te dejo que te pongas cómoda y descanses.
- Sí. Buenas Noches.- le di un beso en la mejilla.
- Buenas Noches.
Cerré su puerta lentamente y me puse a buscar en mi bolso las llaves de la habitación. Desde fuera se oía un pequeño jaleo allí dentro...Habría alguien en mi habitación?
Tenia miedo así que fui a llamarle a David.
- David...David...- susurraba mientras daba pequeños golpes en su puerta.
- Qué ocurre?- abrió.
- Creo que hay algo en mi habitación...- dije asustada.
- El hombre del saco?- dijo en tono burleta.
- De verdad...- sonreí levemente.
Nos acercamos a la puerta, David pegó su oreja a la puerta.
- ¿Oyes algo?- le pregunté en voz baja y el negó con la cabeza.
Él estuvo un rato con la oreja allí pegada, yo estaba apoyada en el marco de la puerta viéndole, decidí ponerme a oír también. Hasta que vi su rostro cambiar drástricamente, el mió automáticamente también lo hizo. En ese momento pensamos justamente lo mismo.
Nos fuimos corriendo a su habitación y nos echamos encima de la cama.
- Cierra tu la puerta.- le dije mientras intentaba echarlo de la cama.
- No, no que allí hay algo, haha.
- Tú eres el hombre David.- dije entre risas mientras intentaba meterme en la cama.
- Eso no vale, eso no vale.- intentaba quitarme la manta.
- Está bien.- paramos en seco mientras nos mirábamos.- Mira...yo me escondo y tu vas a mi habitación.- me metí debajo de la manta mientras me reía.
- Haha, por supuesto que...- empezó a hacerme cosquillas.
- David! Haha!
Había encontrado mi debilidad, no podía con las cosquillas. Estuvo haciéndome cosquillas hasta que consiguió sacarme de debajo de la manta.
- Tiempo muerto.- dije con el poco aire que me quedaba en el cuerpo.
- Mmmm...sólo diez segundos te doy.- hizo una mueca malvada.
- No, no por favor.- reí.- Abre la habita...- empezó otra vez a hacerme cosquillas.
- Para! Haha.
Oímos que el paño de la puerta se giraba lentamente hacía abajo y cómo locos nos echamos la manta encima.
- Me aplastas.- le susurré a David.
- Shhh...- puso su dedo indice cubriéndose la boca.
- Qué es este jaleo?- preguntó Carolina riéndo.
Nos descubrimos y a la misma vez soltamos un suspiro de alivio.
- Haha, se os oye gritar desde abajo.
- Perdón.- sonreímos inocentemente.
- Carolina, Carolina.- dijo David deprisa.
- Dime, dime.
- Abre su habitación...- pidió con una leve sonrisa.
- Anda trae la llave.- la cogió.
Fuimos con ella delante de mi habitación. Cuando puso las llaves dentro de la cerradura David y yo nos miramos con bastante miedo. Carolina nos miró de reojo y dejó las llaves en la cerradura.
- Queridos, decirme que ocurre.- dijo riendo.
- Pues...
- Ahí dentro hay algo...y está vivo.- David señaló la puerta nerviosamente.
- Haha, si? Vamos a verlo.- giró la llave.
Cuando oímos que la puerta se abrió David y yo gritamos y nos abrazamos. Carolina empezó a reírse de nosotros mientras seguíamos...abrazados con cara de susto.
- No seaís maleducados, saludad a vuestro amigo el monstruo.- puso sus manos en la cintura.
Vimos que Bobi salió de la habitación meneando la cola con gran alegría.
- Eras tu pequeñajo.- David lo cogió y empezó a hacerle carantoñas.
- Qué susto nos ha metido...- suspiré y eché una leve sonrisa.
- Bueno ya habéis resuelto el misterio. Ir a dormir, eh.
- Buenas Noches Carol y gracias.- reímos.
- Adiós.
Entré a la habitación, saqué el pijama de mi cómoda y me lo puse.
Salí para ir al baño y David estaba sentado en el suelo acariciando a Bobi.
- Oye Miriam me voy a dormir, mañana hablamos.- se fue hacia su habitación.
- Buenas Noches. Adiós Bobi.- lo acaricié.
Entraron en la habitación y cerraron la puerta. 
Abrí el baño toda convencida que no había nadie y estaba Michael secándose la cara con una toalla.
- Lo siento.- salí para cerrar la puerta y vi que Michael hizo ademán para que no saliera.- Pensaba que estabas acostado.
- Iba a irme ya.- se giró hacia mi y agachó la cabeza.
Me quede mirándole, nunca pensé que fuese así...
- Michael espera.
- Estaré en mi habitación.- siguió con su rumbo sin mirarme.
Cerró la puerta. Me lavé la cara rápidamente y fui a su habitación.
Lo busqué y estaba en su pequeño balcón apoyado en la barandilla.
- Siento que me hayas visto así.- señaló su cara.
Sé porque decía eso. Al encontrármelo en el baño se había terminado de quitar el maquillaje, tenía el rostro un poco más moreno con una mancha casi transparente cubriéndole el ojo izquierdo y un pequeño espacio del pómulo. Era sin duda una preciosidad.
- Por qué? Es preciosa.
- Ojalá dijeran eso los demás.- se puso otra vez a mirar por la barandilla.
- Sabes? Quién dice eso es porque no sabe apreciarte. Sólo quieren hacerte daño.- dije mientras le frotaba la espalda.
- Pero...es que...no sé por que no aceptan que no he elegido esto.
- Ya. Un momento.- me fui hacia dentro.
- Claro.
Bajé corriendo hacía el salón, cogí una revista dónde salía él y volví a su habitación.
- Ten.- se la di.
- Ves? Me ven como un monstruo...- empezó a ojearla.- Sólo los fans...y pocos más me ven como tú.
- Sabes porque?- cogí la revista. -Esto esta echo para ignorantes. Gente que no sabe ni apreciarse a si mismo. No me he enamorado de ti por una revista, ni por tu fama ni dinero, si no por tu música.
- Si?- preguntó extrañado.
- Nunca he oído la música cómo tú la haces, transmites amor, alegría, melancolía...tu música es tú. Y esto.- reí enseñándole la revista.- Este no eres tú, es sólo imaginación de quien se aburre.- eché la revista por el balcón.- Este es el verdadero Michael del que todo el mundo ama y quiere.-lo abracé.
Michael respondió a esto soltando una lágrima y riendo mientras se abrazaba a mi.
- Dios mío cómo te quiero.- se aferró fuertemente a mi con una sonrisa.
- Haha y yo. Será mejor que vayas a descansar.- dije jugando con el rizo de su frente.
- Quédate conmigo.- me cogió de las manos.
- Vale.
Salimos del balcón y me puse a cerrarlo. Entonces un cojín me golpeó...no dude en coger el que había en la silla y empezar una guerra con Michael. Cuando nos cansamos terminamos rendidos en la cama, me dormí apoyada en su pecho mientras oía sus rítmicos latidos y aquella canción que cantaba susurrando...
jueves, 24 de marzo de 2011

Capítulo 48 // City Scapes //



Bajé y estuve unos segundos arreglándome delante del espejo de la entrada, no quería cometer otro fallo cómo el de las zapas.
- Bueno allá vamos.- dije a mi reflejo y suspiré.
Abrí la puerta y Michael estaba apoyado de espalda en la limusina. Iba con una camisa blanca, una chaqueta negra adornada en los hombros con una especie de hombreras rojas y en el brazo derecho una banda roja también, y sus típicos pantalones negros, calcetines blancos y mocasines.
Cerré y bajé las escaleras hasta llegar a él.
- Vamos?- sonreí. Él me miró de arriba a abajo.
- Estás...realmente preciosa.
Abrió la puerta de la limusina haciéndome ademán para que subiera a lo que le respondí dándole un pequeño beso y subiendo al coche.
Me senté, el subió y se sentó delante mía, estaba sonrojado.
- Venga dímelo, dónde vamos?
- Sorpresa.- desvió la mirada disimulando.
- No seas malo dímelo.- le di un pequeño empujón al brazo.
- Haha está cerca tranquila.- sonrió.
Alcé una ceja mientras sonreía, tenía curiosidad por saber dónde íbamos pero estaba demasiado claro que era cómo él decía, una sorpresa.
- Mis compañeros te sacarán el billete para ir con tu familia.
- Gracias.- asentí.
- Son muy agradables.
- Bueno aún están en estado de shock, haha.- soltó una carcajada.
Me encantaba cuando Michael reía era tan dulce. Siempre, siempre se tapaba su preciosa sonrisa con la mano.
- Entonces congeniáis bien tú y Peter, verdad?
- Sí, muy bien.- contesté eufóricamente.- De verdad muchas gracias Mike.
- No tienes porqué darlas.- me cogió de las manos.- Me has ayudado tanto a mí cómo a los demás.
- Mike el que me ha ayuda...- me cortó.
- No, no. De verdad tú sabes apreciar las cosas.
Me dejó un poco parada aquello, sabía apreciar las cosas? La verdad no sé a qué se refería pero es bueno, no?
Tras unos quince minutos llegamos a un recinto, rodeado con arbustos que parecían de laberinto.
Michael abrió la puerta y me ayudó a bajar cogiéndome la mano.
- Por aquí.- fue caminando sin soltar mi mano.
Rodeamos un poco aquellos enormes arbustos hasta que llegamos a una entrada, un arco adornado con unos híbiscos blancos preciosos de verdad. No me dejo pararme a mirar con más detalle, íbamos a paso de legionario por lo menos.
Seguía con el el camino mirando alrededor hasta qué me di un pequeño tropiezo con él.
- Perdón Mich...- cubrió mi rostro con sus enormes manos.
- No mires, eh.- dijo entre una risita tímida y se puso detrás mía.- Un paso más...más...quieta.
Quitó sus manos de mi rostro y estábamos delante de un descampado rodeado por unas enormes paredes de arbusto, un suelo de grandes piedras, en el centro una mesa redonda dónde encima tenía la cena con muy buena pinta, dos sillas de hierro de estilo campestre, y la luz de la luna que alumbraba aquel precioso paraje acompañado de unas velas.
- Mi...madre...- fueron las únicas palabras que dije para describirlo.
- Haha, nos sentamos?
- Claro...
Me acompaño hasta las sillas cogido de mi cintura mientras yo seguía...alucinada de malas maneras.
- Qué bonito Mike.- me ofreció asiento.
- Me alegra que te guste. Es un sitio de mis favoritos.- sonrió.
- Me encanta, gracias.- le di un beso.
Nos servimos la cena y comimos. Nos lo pasamos genial aparte de que la comida estaba buenísima.
- Estoy lleno.- rió, se resbaló un poco hacia abajo en la silla con sus manos en la barriga.
- Haha, lo mismo digo.
- Oh! Ven quiero enseñarte un sitio.- cogió mi mano rápidamente y me levanté.
Me reía mucho cuando le daban aquellos lapsus. Hacía mucha gracia, era único.
Fuimos por un pequeño sendero que apenas vi antes por la oscuridad.
- Mike...- me aferré a su brazo riendo levemente.
- ¿Qué pasa?- paro en seco, alzó una ceja y rió.
- Que...que me da miedo la oscuridad, enserio.
Se puso delante mía muy serio mirando al suelo, suspiró y miró fijamente mis ojos.
- No soy cómo los otros chicos...
Solté una carcajada tremenda. No me esperaba aquella reacción tan Thriller, fue buenísimo aquel momento, me hizo de manera increíble perder el miedo.
Me apoyé en su hombro riéndome sin parar, él me cogió de la cintura y hizo que retomáramos el camino a ritmo de Thriller. Iba cantándome la letra y me hacía gestos muy graciosos.
- Yo también soy muy miedica.
- Mentiroso.- puse mis manos en la cintura mientras lo miraba confundida.
- Haha, enserio. Le tengo pánico a la oscuridad cómo tú, pero tranquila no pasa nada.
- Bueno a no ser que...empieces a convertirte en un monstruo.- miré hacia los lados disimuladamente.
- Quién sabe.- disimuló y se le escapó una carcajada.
- Haha, qué mal estamos...
- Somos felices.- afirmó.
Sonreí y él me ofreció su mano para que la cogiera. Subimos por unas escaleras y llegamos cómo a una cima dónde se veían las luces de California brillar.
- Wow...qué bonito. Todo eso es California?- dije asombrada.
- Sí, no es muy grande, eh.
- Pff...es muy diferente todo.
-¿Diferente?- preguntó confundido.
- Sí. Allí todo es más pequeño, no sé...más seguro, creo.
- Ah...bueno eso seguro.- me abrazó.- Mira aquello son Los Ángeles.- señaló.
- Qué inmenso es todo. No somo nada, eh.- reí.
- Haha, que va. Somos una pequeña piedra en un gran terreno...
Hubo un silencio y gracias a él me acordé del regalo que le había comprado a Michael.
- Oh! No me acordaba...- dije en voz baja.
- Mmm...De qué? Si se puede saber, claro.- sonrió y le di el regalo.- Oh...No deberías...- le corté.
- Michael se que es poco, pero...es navidad.- sonreí.
- Ya...Gracias...
Se puso a abrirlo, pero noté algo que no me gustó...
martes, 8 de marzo de 2011

Capítulo 47 // Sparkling Love //

  
Seguí a Michael riéndome mientras él iba tirando de mi brazo por el pasillo.
- Venga, venga.- se giraba y reía.
- Haha Mike.
Era como un niño, muy especial. Me llevó a una tienda de ropa, abrió la cortina de un probador y allí había un precioso vestido.
- Oh dios mio. - lo cogí.- Es precioso.
- Seguro que te queda fenomenal.- sonrió.
- Pero...quieres que me lo ponga?- pregunté cortada.
- Claro.- asintió rápidamente.- Bueno si quieres, no te voy a obligar a nada.- cruzó sus manos por la espalda y levantó ligeramente los hombros.
- Vamos a cenar, no?- asintió.- Ahora salgo.
- Claro.
Salió del probador y cerró la cortina. Me desvestí y me puse el vestido. Negro, tipo corsé lleno de lentejuelas que terminaba con una falda con pequeños volantes de tela que llegaban a tapar la rodilla, así era aquel vestido que me enseñó Michael. Mientras me miraba en el cristal veía sus pies, con el derecho daba pequeños toques al suelo, se veía que estaba nervioso cómo yo, no sabría decir el por qué.
Suspiré arreglándome la falda de atrás y abrí la cortina.
- ¿ Qué tal ?- sonreí.
- Sinceramente...preciosa.- dijo mirándome de arriba a abajo.
Michael cogió mi barbilla y acercó su rostro al mio. Me daba pequeños besos con sus fríos y delicados labios.
- Te quiero Mike.- lo abracé.
- Yo también.- dijo mientras acariciaba mi pelo.- Vamos a cenar?
- Claro. Voy a canviarme.- entré al probador.
- Ah sí. Ahora cuando te quietes el vestido me lo pasas.
- Vale. Oye Mike, dónde vamos?- pregunté.
- Sorpresa.- rió levemente.
- Qué malo eres, haha.- le pasé el vestido.
- Ya verás.- se fue.
Mientras yo terminaba de arreglarme y seguir..." flipándolo " por así decirlo, salí del probador y Michael estaba hablando con la chica qué nos ayudaba. 
- Mike, ten.- le di el vestido y él a la chica de la tienda.- Pero Mike no hacia falta que...- me cogió de la cintura y me dio un beso en al mejilla.
- Es un regalo.- sonrió.
Nos fuimos de vuelta a casa para arreglarnos e ir a cenar. Estaba muy nerviosa quería ir a la perfección. Entré a mi habitación y me puse el vestido. Sinceramente me sentía como una reina.
Me planché el pelo y me maquillé.
Salí para avisar a Michael de que ya estaba. Llamé a su puerta.
- Pasa.
Entré y estaba recogiéndose los rizos con un coletero. Vi por el cristal qué empezó a reírse.
- Bonitos zapatos.- dijo riendo.
Miré hacia abajo lentamente...perfecto. Llevaba mis zapas de ir por casa.
- Qué bien combino, sí señor.- aparté con mi mano un mechón de mi pelo.
Michael no paraba de reírse y allí estaba yo haciendo mi monólogo para que no se me saltasen los colores y no pareciera un semáforo.
- Bueno voy a ponerme algo decente.- solté una carcajada.
- Estás guapa con lo que sea.- me tocó el hombro. Te espero abajo.
- Claro...- me embobé mirando cómo se iba.
Cogí un bolso de mano dónde metí el móvil, llaves y dinero y poca cosa más.
Bajé hasta el patio y allí estaba él...









lunes, 21 de febrero de 2011

Capítulo 46 // Just gonna stand there, Please //


Fuimos hasta la puerta de la entrada dónde nos esperaba una lujosa limusina de un color negro muy brillante, era la limusina personal de Michael.
Nunca había subido a una de ese calibre. Cuando el conductor nos abrió la puerta ya podía ver el lujo que había dentro de ella. Unos asientos de cuero negro confeccionados con hilo dorado en la parte superior del respaldo.
Al fondo tenía una pequeña ventanilla para ver por detrás, claro, pero a sus lados dos bandejas de color plateado llena de caramelos. Me senté en la esquina del fondo, Michael entró y se sentó a mi lado.
Seguí contemplando la limusina con ojos cómo platos, delante nuestra una pantalla de televisión dentro de un marco dorado que creaba una especie de enredadera. La verdad era impresionante, me sentía como una princesa.
Noté que Michael pasó su mano por la mía, la acarició y la cogió delicadamente.
- Es chulísima.- dije contemplando la limusina.
- Sí.- cogió un caramelo y me lo ofreció.
- Gracias.- sonreí.- Dónde vamos?
- A un centro enorme, hay infinidad de cosas.- contestó mientras desenvolvía el papel del caramelo.
- Ah...
Vaya olvidé que si él venía conmigo no podría comprarle su regalo...Qué fallo, espero poder distraerlo...
Michael pasó su brazo rodeándome el cuello y me dio un beso en el pelo.
En ese momento reflexione que cada día, hora, minuto o segundo que pasaba con él me enamoraba más.
- No sé si te lo he comentado.
- El qué?- pregunté.
- Viajaré a Nueva York.
- Entonces...te vas?- pregunté confundida.
- Sí...Pero volveré dentro de dos meses.
- Ah vale...
Con lo bien que iba todo y se me iba, pasaría las Navidades un poco...enojada diria yo.
- El lunes cogeré el avión.
- Bueno yo iré a casa y...- me cortó.
- No, no.- me tocó la mano.-Si quieres puedes ir a pasar las Navidades con tu familia.
- Vaya gracias, mañana sábado hacen billetes en el aeropuerto?
- No te preocupes mis empleados lo averiguarán.- sonrió.
- Vale.- lo abracé.
Mientras tenía mi cabeza apoyada en su pecho veía por la ventana de enfrente la gente amontonada a más no poder en la calle llorando, saltando eufóricamente y gritando : Michael te queremos. Cosas así. Sinceramente yo ahora mismo podría estar allí en aquel montón de gente intentando ver a Michael cómo fuese, pero la suerte me sonrió desde hace tiempo, es cómo un sueño, un único sueño.
- Madre mía...- dije asombrada por la muchedumbre.
- Haha, esto todos los días que salgo.
Después de unos diez minutos, quince quizás llegamos a una gran plaza dónde había cómo Michael dijo un gran centro. Por el exterior que vi, era bastante normal, pensé que sería de altos lujos y...esas cosas.
Íbamos a salir, oíamos a la gente de detrás eufórica gritando su nombre.
- Sal tu primero...-dije sonrojada.
- Está bien.- rió. 
Michael salió y se apoyó en el techo de la limusina, la muchedumbre terminó de volverse loca, era un escandalo tremendo. Él saludaba y lanzaba besos al aire para sus fans a la que ellos respondían mediante gritos de felicidad.
Yo estaba parada dentro de la limusina, sin saber que hacer, si salir o no.
Entonces vi sus rizos caer desde la parte superior y él sonriendo mientras hacía ademán para que le diera la mano. La cogí y sus guardaespaldas nos rodearon hasta la entrada del centro.
Una vez allí dentro una mujer jovial con cabellos castaños, cortos y un uniforme se nos acercó.
- Hola.- saludó con una sonrisa de gran apego.- Os acompañaré para ayudaros.
Por lo que veía habían despejado el centro para nosotros dos solos, suena increïble sí, pero más es estar allí.
Estuvimos con aquella chica por todas las tiendas. Le compré los detalles a mi familia y amigos. Pero me faltaba el de Michael, llamé a la chica mientras él miraba unos peluches.
- Dime.- dijo amablemente.
- Necesito un regalo para él.- dije en voz baja.
- Creo que puedo ofrecerte algo que te gustará.- hizo ademán para que la siguiera.- Michael ahora viene una compañera a atenderte.- Michael asintió.
La seguí y me llevó a un mostrador, sacó una bandeja de terciopelo negra cubierta por una tela roja dónde habían unos collares y colgantes para hombre muy bonitos. Pero hubo uno que nada más verlo ya sabía que ese sería el que cogería.
- Este.- señalé.
- Qué rápida.- sonrió.- Es uno de los más bonitos verdad?- lo sacó de la bandeja.
- Sí. Me parece que este, es especial.
Y así es, especial. No quería un collar lujoso lleno de piedras preciosas, a parte de que mi poder adquisitivo llegó bastante rozado al que le cogí quería que siempre lo llevase, que no le supiera mal gastarlo.
Una cadena de piel negra fina. Como colgante era un cuadrado de zirconia negra con un marco de oro alrededor.
- Este, sí.- se lo dí.
- Vale.- lo cogió y empezó a arreglarlo, mientras siguió hablando.- Eres su pareja?
- Eh...sí.
- Estaís poco tiempo me imagino, no?- me miró.
- Unos...falta poco para dos meses.- sonreí.
- Oh! Qué bonito, que os vaya muy bien. Aquí tienes.- me dió la bolsa.
- Gracias, adiós!
Lo guardé en mi bolso para que Michael no viese nada y me fui con él.
- Dónde estabas?- me abrazó.
- Me ha acompañado...al baño.- sonreí disimuladamente.
- Siempre vais de dos en dos eh.- rió.
- Haha, sí.- le besé.
- Quieres que vayamos esta noche a cenar? He visto ahí unos vestidos preciosos ven...- me cogió de la mano y le seguí.





sábado, 12 de febrero de 2011

Capítulo 45 // The Way He Makes Me Feel //Segunda Parte

Mi cara en ese momento era un poema. Me había dicho " Te Quiero " con esa voz tan mágica...especial...
- Sigues ahí? -rió.
- Sí, sí.- contesté rápidamente, él rió levemente,
-Dentro de dos horas estaré allí.
- Vale, ahora me iré a comprarle eso a mi familia.
- Quieres que te acompañe a un sitio? Hay cosas muy bonitas.
- Claro.- conteste entusiasmada.
- Perfecto, luego nos vemos, vale? Adiós.
- Mike, Mike.
- Dime.
- Yo también te quiero.- oí a Michael suspirar y soltar una risita tímida.- Adiós.
Colgué, me descalcé y eché de espaldas en la cama. Estaba soñando, seguro. Pero que único es, me encanta, sinceramente no sabría decir que emoción es la que tenía cuando lo veía, lo besaba o simplemente hablaba por teléfono con él, era...mágico.
Tras un largo rato mirando el techo de mi habitación soñando como una adolescente enamorada se me ocurrió hacer un poco la " Sherlock Holmes ". Podría investigar un poco la librería para ver que gustos tiene Michael, así poder comprarle un regalo que le guste.
Bajé de la cama y fui a la biblioteca. 
Una sala enorme que parecía que no tuviera paredes, todas estaban llenas de estanterías.
Cerré y me paré delante de la primera estantería. Había infinidad de libros, por lo que veía estaban ordenados alfabéticamente. Por lo que sé, Michael es muy perfeccionista y sí, le encanta el orden.
Los libros de fantasía reinaban en la biblioteca, le apasiona. Me impresionó ver los libros de " El señor de los anillos " a mí me encantaban, es uno de los libros de fantasía que más me gustan.
Me paré a pensar que a Michael le encanta Peter Pan, así que es un libro que no podía faltar, así que me puse a buscarlo. Pero, antes de encontrarlo, dónde estaban los libros que empezaban por la letra " M " encontré más, ya lo creo, de veinte libros de medicina.
- Madre mía...- dije asombrada mientras pasaba la mano por mi pelo.
Qué barbaridad. Para que quería tantos libros de medicina? Intentaré averiguarlo.
- Aquí estas.- cogí el libro.
Por fin di con el objetivo, el libro de Peter Pan en mis manos. No era la versión que yo conocía de Walt disney. La portada se notaba que era bastante antigua, con un dibujo de Peter volando mientras cogía de la mano a Wendy. Lo abrí y en la parte trasera de la portada ponía con una ortografía bastante pésima :
Happy Birthday, Michael.

 



Katherine Scruse, era su madre. Vaya parece que se lo regaló por su aniversario. Me puse a leer las primeras hojas.
Sonó mi móvil. Michael me había mandado un mensaje diciendo que ya venia.
Cerré el libro, lo dejé en su sitio y fui a arreglarme.
Me puse un jersey de lana blanco, me encantaba porque era muy calentito, y unos vaqueros negros.
Mientras estaba en el cristal acicalandome el pelo, la puerta se abrió.
- Hola.- sonrió y vino hacia mí.
Desde que el abrió la puerta mi corazón se aceleró, cada paso que daba hacia mí, más y más. Cuando llego a mí lado me abrazó por la espalda rodeándome la cintura con sus brazos mientras apoyaba su barbilla en mi hombro.
- Estas muy guapa.- me dio un beso en el cuello.
- Gracias.- miré hacia abajo sonrojada.
Por el cristal podía ver las manos de Michael cogiéndome delicadamente.
- ¿ Cómo has quedado con David ?- me giré hacia él.
- Muy bien, el chico toca de maravilla. Seguramente lo coja para mi próxima canción.

- Estará más feliz que una perdiz.- dije entre risas.
- Haha, seguro.- me dió un besito.- Ya estas lista?
- Sí. Vamos?
- Claro.- me cogió de la mano y nos fuimos.
miércoles, 9 de febrero de 2011

Capítulo 45 // The Way He Makes Me Feel //



Se quedó mirándome con una sonrisa y vino.
- Es precioso, verdad?- dijo mientras pasaba su mano por su lomo finalmente llegando a su cuello.
- Aún no me lo creo.- me giré hacía ella con una sonrisa presionando mis dientes al labio inferior.
- Haha, creetelo, es tuyo.- le acarició el hocico.- Tienen agua y comida?
- Sí agua sí, sólo es ponerle la comida.- asentí.
- Ah, vale.- se fue a por el cubo de la comida para ponerles.
Me quedé mirando fijamente a Peter, me encantaba. Él estaba bastante ocupado tirándole de las greñas a Butterflyes, ella relinchaba suavemente como si riese.
- Los sacamos un rato?- preguntó Carolina mientras cogía el cubo lleno de heno.
- Vale.
Fui delante de la puerta del box de Destiny, ya sabía que iba a salir y agitaba sus crines mientras relinchaba.
Le puse la cabezada de cuerda, una brida ligera de finas cuerdas sin bocado, para guiarlo al prado.
Vi a Carolina darle vueltas a la cabezada, reí y fui a ayudarla.
- Tú que sabes más cómo va esto...- rió tímidamente y me dio la cabezada.
- Mira así.- le enseñé y se la puse a Butterflyes.
- Uf, esto no es lo mio haha.
- Haha, tranquila la práctica hace mucho.
- Claro.- cogió a Butterflyes y la sacó hasta la puerta.
Yo cogí a Destiny y Peter. Seguí a Carolina. 
- Michael los lleva mucho allí, los suelta y él se pone a leer debajo de un enorme árbol.- dijo mientras íbamos por el sendero.
- Nada mejor que estar al aire libre.- sonreí.
- Gran verdad, es mágico.- hubo un pequeño silencio.- Qué tal te va con Michael?
- Muy bien.- me sonrojé.
- Michael ya te fichó el primer día que te vio.- apartó la mirada hacía abajo mientras asentía con una sonrisita.
- Haha, yo a él lo fiché hace mucho...- reí.
- La verdad es que es muuuuy atractivo.
- Sí.- reí.
Llegamos al prado. Era el mismo al que me llevo Michael aquella vez. Qué bonitos recuerdos me traía.
Carolina soltó a Butterflyes, yo a Destiny y Peter.
Los tres salieron correteando y haciendo cabriolas, nosotras nos fuimos debajo del árbol.
Nos sentamos, estuvimos mucho rato hablando y echandonos unas risas. Luego hubo un gran silencio por parte de las dos, yo sinceramente no sabía que decirle o qué tema sacar, la miraba de soslayo y jugueteaba con la hierba. Entonces ella habló.
- Entonces Michael te gustaba desde ya hace, no?
- Sí, desde que un día mi amiga me dio a conocer su música.
- Oh! Qué bien.
- Se lo agradezco todo a ella, sinceramente.- suspiré.
- Es Sandra, verdad?
- Sí.
- Se ve muy buena chica, poca gente queda así.- hizo ademán de tristeza.
Asentí y bajé mi cabeza viendo como mis dedos pasaban entre la hierba, me acordé de algo, algo muy importante que se me pasó.
-le toqué el brazo- Carol tienes hora?- pregunté nerviosamente.
- Sí...- apartó la manga del reloj y frunció el ceño.- Las dos del mediodía. Será mejor que volvamos pronto para comer.
Me levanté y llamé a los caballos. Los atamos y nos fuimos de vuelta al rancho.
Dejé los caballos y me fui corriendo hacía mi habitación, desesperada intentando llegar lo más pronto posible por si me había llamado Michael.
Abrí la puerta y me eché encima de la cama, estiré mi brazó hacia la mesita de noche y cogí el móvil.
- Oh perfecto...- dije malhumorada.
Me había llamado dos veces. ¿ Por qué no tuve la simple idea de coger el móvil y llevarmelo ? Estaba malhumorada conmigo misma, no quería que se preocupase así que le llamé.
- Cariño, dónde estabas?- preguntó apaciblemente.
- Me he ido con Carolina a sacar los caballos y no he...- oí una risita tímida.- Mike...me encanta.
- Me alegro mucho, es muy buen caballo. Por cierto, cómo le has puesto?
- Peter Pan.
- Oh! Es precioso!- dijo eufórico.- Sabia que me encantaría.
- Muchas gracias de verdad pero no...-me cortó.
- Te quiero.






domingo, 23 de enero de 2011

Capítulo 44 // Peter, Peter Pan. //


¡ Sorpresa ! Un caballo en el medio del establo con un lazo de color azul rodeándole el cuello con otra nota pegada en el nudo del lazo.
Era de color bayo, no muy oscuro, en las extremidades traseras tenía como dos calcetines blancos pintados, una cola negra azabache como sus crines que le iban cayendo hasta la paleta. Era precioso, por su estructura estaba claro que era un PRE.
Lo acaricié y deje apoyada mi mano en su grupa mientras en la otra cogí la nota y la leí.

Se que te encantan, espero que te guste.
Ya sabes, hay que ponerle un nombre!
Seguro que le pones uno precioso,
    Te Quiero 

Dios mío, Michael me había regalado un caballo! Siempre había querido tener uno pero carecia de sitio. Qué bien, le quite el lazo del cuello y lo saqué al prado para que cogiera confianza y se adaptara a su nuevo hogar.
Primero estuvo un poco distante conmigo, era normal. Estaba en un ambiente nuevo pero no le duró mucho esa inseguridad. Le encantaba que le acariciara la frente, mientras pensaba un nombre. Qué podría ponerle? Ese caballo necesitaba un nombre especial, era un regalo de Michael así que me fui al vallado a sentarme mientras él comía hierba del prado. Quería salir del tópico de los nombres de caballo, él era único y muy especial asi que necesitaba su nombre acorde con eso.
Lo observava detenidamente mientras pensaba y pensaba. Dejó de comer hierba y se puso a hacer cabriolas, corriendo y agitando su fuerte cuello haciendo que sus crines parecieran matas de hierba que se movian por el viento. Parecía que volase, cómo todo caballo cuando galopa hay un momento que quedan las cuatro extremidades en el aire, él también lo hacía pero de una forma muy única. Esa fue la clave de su nombre.
- Peter, Peter Pan...- dije asintiendo lentamente con la cabeza mientras lo miraba.
Se le veía muy feliz, era un potro de unos dos años y poco más seguro, su forma de actuar tan vivaz y tan juguetona.
Me encantaba, no quería dejar de estar con él menos de un minuto. Aunque por una parte, me sentía un poco mal. Michael me había regalado el caballo, no es un regalo muy típico, es caro y se necesita un sitio. Y yo? No le había comprado nada, pero tampoco podía gastarme una fortuna, ojalá.
Tenía que ir a comprarle algo a él y a mi familia, pero no quería irme del lado de Peter.
Ya está, después de comer iba a por las cosas. Bajé del vallado y fui dentro al establo para coger un poco de heno, así que me cogiera más confianza.
Aparté una tela que cubría las balas de heno y oí el paso de Peter acercándose. Y así era, me giré y se detuvo, agachaba la cabeza y me miraba, era muy curioso, ya teníamos algo en común.
- Quieres Peter?- dije ofreciéndole un puñado de heno.

Al extender mi brazo hacía él ofreciéndole el heno, levanto rápidamente un poco el cuello y vino hacia mí , parecía bastante seguro. Entre nosotros ya había una especie de conexión especial, cómo si ya nos conociéramos.
Cogió el heno y le acaricié la frente.
Destiny y Butterflyes estaban atentos mirando a Peter, él se acercaba y les hacía carantoñas.
Se abrío la puerta del establo, venía Carol.



 
viernes, 21 de enero de 2011

Capítulo 43 // Misterious Times //


Una pequeña luz, como la de un farol. No estaría a más de veinte metros del rancho, que extraño ¿ Quién sería ?
Siempre actuando mi gran problema, la curiosidad, no podía evitar darle vueltas de qué podría ser.
De vez en cuando perdía intensidad y se volvía casi imperceptible para la vista. 
Tenía un poco de enojo sobre aquella luz, se que muchos paparazzis iban cerca del rancho a tomar fotografías sin permiso de Michael.
No pude resistirme y fui a ver qué podría ser. Abrí el armario cuidadosamente intentando hacer el más mínimo ruido y cogí la primera chaqueta que vi.
Abrí lentamente la puerta de mi habitación y me asomé a derecha e izquierda para asegurarme de que no había nadie, entorné y vi que David tenía la puerta abierta así que me puse a andar de puntillas.
Fui por el pasillo, bajé las escaleras y me dirigí hacía la entrada.
Pasé lentamente por al puerta del pasillo pero alguien me cogió por detrás y tapó mi boca con su mano. Incapaz de gritar, me giré asustada y vi a Adam con una sonrisa de oreja a oreja...
- ¿ Qué no tienes sueño?- preguntó irónicamente.
- Creo que ya no podre dormir gracias a ti.- dije enojada mientras me ponía otra vez en marcha.
- Haha, dónde ibas señorita?- me cogió rápidamente del brazo.
- Complejo de detective Adam? - forcejee mi mano para intentar soltarme, pero Adam me cogía cada vez más fuerte.
- No te interesa lo que haya fuera de aquí...- me miró desafiadamente frunciendo el ceño.
Solo veía su cara y notaba la presión que ejercía en mi brazo, estaba asustada, no sabía el porqué de su comportamiento.
- Ve a dormir, yo iré a ver que pasa...- me soltó y se dirigió hacia la puerta.
Me quede parada y giré mi cabeza hacía Adam, observandolo entero ¿ Qué le pasaba conmigo ?
Su comportamiento conmigo era como si le molestase...
Intente pasar página nueva y ir a dormir tranquila.
Subí al piso de arriba, mientras abría lentamente mi puerta alguien me tocó el hombro.
- Adam!- grité enfurecida.
- ¿ Qué pasa?.. 
Preguntó David asustado. Había metido la pata...
- Eh, nada tranquilo...Sólo que he ido al baño.- dije disimuladamente mientras asentía con la cabeza.
- Ven.- me cogió del brazo delicadamente y me llevó a su habitación, cerró la puerta y me pidió que me sentase a su lado en la cama.
- Dime.- me senté.
- Verás, ya te lo he dicho que Michael me ha dicho que le gusta como toco...- empezó a frotarse las manos nerviosamente y prosiguió.- Bueno, mañana me voi con él a su estudio. Ha echo una pequeña estrofa de una canción y quiere que le improvise un ritmo.- suspiró.-estoy muy nervioso- sonrió cogiendo aire entre dientes.
- Eres muy bueno David, tranquilo te saldra genial.- puse mi mano en su pierna y acto seguido el me abrazó.
- Gracias por ayudarme.- se separó un poco de mi y me dió un beso en la mejilla.
Nos quedamos mirándonos con una sonrisa, David frunció el ceño confundido.
- Te ha pasado algo con Adam?- preguntó con una sonrisita con un poco de burla.
Se lo iba a contar, tenía confianza con él y quería saber si el comportamiento de Adam sobre David era el mismo que con el mío.
- Te lo cuento?
- Venga.- canvió de postura y se sentó como un indio, con las piernas cruzadas.
- No sé la verdad qué le pasa conmigo, el otro día me hizo quedar mal delante de Michael. Me miente y ahora que me iba...al...- puse un pequeño silencio.- Bueno me iba al patio.- me cortó.
- A qué?- preguntó confundido.
- Sabes que mi habitación da al prado y allí fuera había una especie de farol que hacía luz pero se desvanecia, no te parece extraño?
- Mucho. ¿ Quién iría ahora por aquí ?
- Eso mismo me he preguntado.- contesté asintiendo.- Y casi en la puerta me ha aparecido por detrás tapandome la boca con sus manazas.- sonreí con cara de sorprendida.
- Madre mía...- dijo riendo.- No es muy...normal?
- Creo que no, y bueno eso.
- A mí sinceramente me echa a la cara todo lo que hago.- levantó  ligeramente las cejas mientras apartó la mirada.
- Cómo qué?
- Siempre que me ve en el establo me dice cosas cómo : Estás trabajando no de vacaciones... Cosas así.
- Pues vaya...- prosiguió.
- Yo no le digo nada de su trabajo, es más, que no me interesa.- dijo riendo.
- Ya. Es tonto.- asentí lentamente mientras me reía.
- Haha, no sé de que va eh.
- Ni yo...ni yo...- reí.- Bueno te dejo que mañana madrugas y quiero que estés perfecto para dejar a Michael sorprendido eh.- dije mientras le frotraba el brazo.- Buenas noches.- le di un beso en la mejilla.
- Igualmente.- se levantó y abrió la cama para acostarse.
Cerré su puerta lentamente y me fui a la mía. Dejé la chaqueta encima de una silla, abrí la cama y me acosté. Me quedé mirando el techo pensando en lo ocurrido. Que fuerte no sé por qué Adam estaba así conmigo. Pero la verdad no me hace falta para nada así que si quiere ir a malas, lo conseguirá. Cerré los ojos y me dormí.


Sonó el despertador de mi móvil, estiré mi brazó hacía la mesita de noche palpando todo lo que había encima intentando encontrar el móvil. Pero noté una especie de hoja, abrí un ojo mirando que sería y la cogí, en ella estaba escrito esto :

Buenos días cariño,
Estaré en el estudio preparando cosas, volveré por la noche. Pásate por los establos,
No te olvides.
Te llamaré después de comer, vale?
Te quiero,
                                       Michael.

Me quede alucinada, sinceramente. La releí infinitas veces y cada vez era más especial. Si me hubiera estado viendo contra un espejo hubiera visto mi risita tonta, como una adolescente enamorada.
Guardé la nota minuiciosamente en el cajón intentando que no le pasara ni el más mínimo daño.
Estaba ansiosa para que llegase el mediodía y que Michael me llamara.
Ojalá hubiese tenido esa nota todos los días que tenía que madrugar para ir al instituto, me alegró el día por completo.

Me senté en el borde de la cama y me estiré todo lo que pude. Miré el reloj eran las nueve de la mañana. Para hoy tenía planeado ir al establo cómo me dijo Michael y cuando lo terminara ir a comprarle unos regalos a mi familia y mandarselos. Así que me puse en marcha, me vestí, cogí mi reproductor de música y me fui a los establos.
En la puerta del establo había otra nota.

Espero que te guste,
Feliz Navidad
Te Quiero cariño, 
                                Michael. 

La cogí y me quedé un poco confundida...¿ Qué me tendría que gustar ?
Michael como siempre tan misterioso.
Entré al establo y...







miércoles, 5 de enero de 2011

Capítulo 42 // Don't Hide Our Love //


Me acerqué lentamente, cada paso que daba mi mente pensaba que era una locura más y más grande pero al final llegué a estar delante de él, a menos de dos palmos.
Su mirada estaba llena de pasión, noté como subía sus manos lentamente por mi cintura, pasando por los brazos con los que rodeé su cuello, hasta finalmente llegar a mi rostro.
Noté un poco de inseguridad en el momento, giré lentamente hacía un lado mi cabeza y Michael acerco sus labios con los míos. Al hacer contacto con sus delicados y fríos labios, una sensación recorrió mi cuerpo de pies a cabeza. En ese momento tenía la mente y el tiempo muy bloqueados, estaba como si él y yo estuviéramos solos en este mundo. Michael besaba frenéticamente, no como las otras veces, ni menos parecido. Bajó sus manos hacía mi cintura y me pegó contra él. Fue el beso mas intenso que había tenido.
- Te quiero, te quiero.- susurró a mi oído.
Michael me alzó y me llevó todo el camino entre sus brazos. Llegamos al porche, me soltó lentamente, me dio un pequeño beso y sacó la llave de su bolsillo.
No sabía donde quería ir, sólo le seguí.
- Vamos al salón?- cerró la puerta.
- Vale.
Me cogió de la cintura y fuimos al salón. Michael puso el fuego en marcha y mientras me senté en el sofa.
- Oye, te apetece una taza de chocolate caliente?- preguntó mientras ponía troncos al fuego.
- Sí, voy a hacerlos yo.- me tocó el hombro.
- No, no tranquila ya voy yo.
Asentí y David entró y se sentó a mi lado.
- Estás mejor?
- Sí, gracias.- lo abracé.
- David! Quieres?- preguntó Michael enseñando el chocolate.
David levantó el pulgar asintiendo.
- Ay! A qué no sabes qué?- preguntó eufórico.
- Mm...no, supongo.
- Michael me ha oído tocar y dice que tocó muy bien posiblemente me ayude a hacer música.- dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
- Oh! Qué bien! Me alegro.- lo abracé.
- Haha sí.
Michael vino con las tazas de chocolate.
- Tener.
- Gracias!- agradecimos los dos.
Estuvimos sentados en los asientos al rededor del fuego averiguando un poco más de cómo era Michael.
- Nos encanta tu música...- dijo David con una sonrisa tímida.
- Haha, gracias.- miró el reloj.- Vaya, mañana tengo que madrugar, lo siento chicos tengo que ir a dormir.
- Claro.
Le dió el último sorbo y se fue a la habitación. Me giré hacía David, estaba concentrado mirándo el fuego, dió un sorbo y no pude evitar reirme...
- Haha!
- Qué pasa?- preguntó riendo.
- Desde cuando te dejas bigote? Haha.
- Eh...Ah! Haha, pero que mala eres!- me dió con un cojín.
- Hey! Eso no vale!- me sacó la lengua.
- Ah si?...-cogí un cojín y le di.
- Mala! Haha.
Así pasamos un buen tiempo divirtiendonos, como dos niños.
Neverland tenía un aura especial, no era sólo una mansión enorme con riquezas de todo tipo...no.
Era ni más ni menos que un sueño, el sueño de todo niño, sólo diversión nada de preocupaciones.
Nos fuimos cada uno a nuestra habitación a descansar.
Me acosté en la cama e intenté conciliar el sueño mirando por el ventanal pero, aquello me tenía en alerta...




 


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